Si te salen mal las cosas en Lydorion todos saltan y siguen croando en ti.
En Lydorion los peces cantan sobre lo que no recuerdan.
Las estrellas fugaces se muestran a tus ojos cuando tienes deseos, las velas se encienden solas cuando cumples años, en Lydorion.
En Lydorion el día del libro lo celebran leyendo al revés en los charcos.
Por el Bulevar de los Agujeros Negros de Lydorion, circulan desaforadamente lunares blancos y sonrojados para llevar.
“Cuando estamos desbordadas, nos damos un chapuzón en el agua que se queda fuera” (The Lyly Frogs)
Hay ciertos mini-planetas llamados BKs. Allí consiguen residencia no solo los que practican y experimentan sino los que irradian pasión y alegría.
“La experiencia es un grado”. “¿Sólo uno?”. Lydorion es una playa-abrigo gigante.
Para ser sinceros, en Lydorion no tienen ceros, siempre tienen algo más.

Se han encontrado unos primeros pergaminos de cómo era Lydorion antes de llamarse Lydorion y ser habitado por fugitivos de charcos secos. El dibujo tiene algunos lunares… son satélites de tu piel iluminados por rayos gamma y puedes saltar de uno a otro sin dar explicaciones.
El gobierno de Lydorion no está en Lydorion. Fue expulsado por un pedo cósmico.
Los sapos estudian álgebra y semiótica. Las ranas cuentan de dos en dos y le dan sentido a lo que no lo tiene para que suene más absurdo.
Nadie te sale rana en Lydorion. En todo caso te sale hombre.
Las ranas no se convierten en príncipes al besarles. Las ranas besan a quien croan conveniente. Los únicos príncipes en Lydorion son unas galletas rellenas fugaces.
Mientras San Jordi lidiaba con el dragón, las ranas jugaban al escondite en Lydorion.
Cuando en la Tierra es lunes, en Lydorion es viernes. Son así de chulos.
En la temporada de los grandes olas de calor, en Lydorion chof chof y chof.
(continuará)
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